Repaso espaciado: cuándo volver a cada tema
El problema de una oposición larga no es aprender un tema: es que cuando llegas al 40 ya no te acuerdas del 12. El repaso espaciado resuelve exactamente eso, y no requiere ninguna aplicación: requiere un calendario y aceptar que repasar es incómodo.
Hermann Ebbinghaus midió en 1885 algo que cualquier opositor sabe por experiencia: lo aprendido se olvida rápido al principio y luego más despacio. Su curva del olvido muestra que sin repasar se pierde la mayor parte de lo memorizado en los primeros días.
Lo interesante no es la caída, sino lo que pasa al repasar: cada repaso aplana la curva. Se olvida más lento, y el siguiente repaso puede esperar más tiempo. Ahí está todo el método.
Por qué se olvida un tema estudiado
Un tema recién estudiado se recuerda con facilidad, y eso engaña: la sensación de dominio viene de que el contenido está fresco, no de que esté consolidado. Dos semanas después, la mayor parte del detalle —que es lo que se pregunta— ha desaparecido.
El error habitual es reaccionar a eso releyendo el tema entero. Releer devuelve la sensación de dominio de forma inmediata, así que parece que funciona. Pero recuperar información de memoria fija mucho más que volver a exponerse a ella, y la relectura es justamente lo segundo.
El calendario que funciona
No hace falta un algoritmo. Con cuatro repasos por tema, en intervalos crecientes, se cubre una preparación de un año:
| Repaso | Cuándo | Cuánto dura |
|---|---|---|
| 1.º | 24–48 h después de estudiarlo | 10–15 min |
| 2.º | A la semana | 10 min |
| 3.º | Al mes | 8 min |
| 4.º | A los tres meses | 5 min |
| Final | Última semana antes del examen | 3–5 min |
Los tiempos son cortos a propósito. Un repaso no es volver a estudiar: si te lleva cuarenta minutos, no estás repasando, estás releyendo.
Con 79 temas y este esquema, el estado estacionario son unos 5–7 repasos al día, entre 40 y 60 minutos. Ese es el coste real de mantener un temario grande vivo, y conviene reservarlo en la planificación desde el primer día.
Cómo repasar (no es releer)
Un repaso útil tiene tres pasos y siempre en este orden:
- Reconstruye el esquema de memoria. Papel en blanco, apuntas los epígrafes y las ideas clave que recuerdes. Sin mirar. Dos o tres minutos.
- Compara con el esquema real. Lo que falta es exactamente lo que hay que repasar. Lo que salió solo, ya está consolidado: no le dediques tiempo.
- Repasa solo los huecos, y con especial atención a los datos numéricos, que son los primeros en irse.
Ese primer paso es el que la gente se salta, y es el único que produce aprendizaje. Duele un poco quedarse en blanco delante del papel; esa incomodidad es la señal de que está funcionando.
Qué hacer si vas con retraso
Vas a ir con retraso. Todo el mundo va. La pregunta es qué sacrificas.
Si el calendario se desborda, prioriza así: primero los repasos pendientes, luego los temas de mayor peso en el examen, y al final los temas nuevos de bloques poco preguntados. Y acorta los repasos antes que eliminarlos —cinco minutos mal hechos conservan más que cero.
Un esquema de una página por tema, pensado para esto
Cada uno de nuestros temas incluye un esquema-mapa que cabe en una página y está diseñado para reconstruirlo de memoria en papel en blanco, más preguntas de recuperación abierta para comprobar los huecos. La ficha técnica indica el peso estimado del tema, que es lo que te dice qué priorizar cuando el calendario aprieta.
Ver los nueve bloques de un tema