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Método 15 de agosto de 2026 · 7 min de lectura

Repaso espaciado: cuándo volver a cada tema

El problema de una oposición larga no es aprender un tema: es que cuando llegas al 40 ya no te acuerdas del 12. El repaso espaciado resuelve exactamente eso, y no requiere ninguna aplicación: requiere un calendario y aceptar que repasar es incómodo.

Hermann Ebbinghaus midió en 1885 algo que cualquier opositor sabe por experiencia: lo aprendido se olvida rápido al principio y luego más despacio. Su curva del olvido muestra que sin repasar se pierde la mayor parte de lo memorizado en los primeros días.

Lo interesante no es la caída, sino lo que pasa al repasar: cada repaso aplana la curva. Se olvida más lento, y el siguiente repaso puede esperar más tiempo. Ahí está todo el método.

Por qué se olvida un tema estudiado

Un tema recién estudiado se recuerda con facilidad, y eso engaña: la sensación de dominio viene de que el contenido está fresco, no de que esté consolidado. Dos semanas después, la mayor parte del detalle —que es lo que se pregunta— ha desaparecido.

El error habitual es reaccionar a eso releyendo el tema entero. Releer devuelve la sensación de dominio de forma inmediata, así que parece que funciona. Pero recuperar información de memoria fija mucho más que volver a exponerse a ella, y la relectura es justamente lo segundo.

Es el hallazgo más replicado de la psicología cognitiva del aprendizaje: subrayar y releer producen sensación de dominio con poca retención real; recuperar de memoria y espaciar los repasos producen retención con sensación de esfuerzo. Por eso casi nadie lo hace sin que el material le obligue

El calendario que funciona

No hace falta un algoritmo. Con cuatro repasos por tema, en intervalos crecientes, se cubre una preparación de un año:

RepasoCuándoCuánto dura
1.º24–48 h después de estudiarlo10–15 min
2.ºA la semana10 min
3.ºAl mes8 min
4.ºA los tres meses5 min
FinalÚltima semana antes del examen3–5 min

Los tiempos son cortos a propósito. Un repaso no es volver a estudiar: si te lleva cuarenta minutos, no estás repasando, estás releyendo.

Con 79 temas y este esquema, el estado estacionario son unos 5–7 repasos al día, entre 40 y 60 minutos. Ese es el coste real de mantener un temario grande vivo, y conviene reservarlo en la planificación desde el primer día.

Cómo repasar (no es releer)

Un repaso útil tiene tres pasos y siempre en este orden:

  1. Reconstruye el esquema de memoria. Papel en blanco, apuntas los epígrafes y las ideas clave que recuerdes. Sin mirar. Dos o tres minutos.
  2. Compara con el esquema real. Lo que falta es exactamente lo que hay que repasar. Lo que salió solo, ya está consolidado: no le dediques tiempo.
  3. Repasa solo los huecos, y con especial atención a los datos numéricos, que son los primeros en irse.

Ese primer paso es el que la gente se salta, y es el único que produce aprendizaje. Duele un poco quedarse en blanco delante del papel; esa incomodidad es la señal de que está funcionando.

Qué hacer si vas con retraso

Vas a ir con retraso. Todo el mundo va. La pregunta es qué sacrificas.

Nunca sacrifiques el repaso para avanzar temas. Cuarenta temas sostenidos valen más que setenta y nueve olvidados. Un tema que no puedes recuperar en el examen no cuenta, aunque lo hayas leído.

Si el calendario se desborda, prioriza así: primero los repasos pendientes, luego los temas de mayor peso en el examen, y al final los temas nuevos de bloques poco preguntados. Y acorta los repasos antes que eliminarlos —cinco minutos mal hechos conservan más que cero.

Un esquema de una página por tema, pensado para esto

Cada uno de nuestros temas incluye un esquema-mapa que cabe en una página y está diseñado para reconstruirlo de memoria en papel en blanco, más preguntas de recuperación abierta para comprobar los huecos. La ficha técnica indica el peso estimado del tema, que es lo que te dice qué priorizar cuando el calendario aprieta.

Ver los nueve bloques de un tema
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